
Llega la noche, y los niños en sus camas, acurrucados y bajo las sábanas, abren y leen un libro. Los villanos y las pesadillas infantiles aparecen en el escenario:
Varias figuras inflables gigantescas comienzan a aterrorizar a los niños: Lord Voldemort y los dementores, Cruella de Vil, basada en la historia inglesa, The Hundred and One Dalmatians de Dodie Smith, el Capitán Hook y la Reina de Corazones, escapada del País de las Maravillas. También aparece en vivo el terrorífico Cazador de Niños de la película “Chitty Chitty Bang Bang”, basada en el libro de Ian Fleming, presente también esta noche a través del personaje de James Bond. Para solucionar tantas pesadillas infantiles descienden desde el cielo decenas de Mary Poppins, personaje basado en la serie de libros del mismo nombre y que firmaba P. L. Travers, con sus paraguas abiertos y sus maletas, y restablecen la paz.
Nunca el universo infantil había estado tan representado en unos Juegos Olímpicos. Gracias Mr. Boyle.




